El 12 de enero de este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento del escritor estadounidense Jack London, cuyas novelas de aventuras han deleitado a varias generaciones. Lo que pocos saben es que el autor de obras como Colmillo blanco o Martin Eden mantuvo durante toda su vida una relación materno-filial con una niñera, enfermera y comadrona afroamericana llamada Jennie Prentiss. La esclava liberada Virginia Prentiss se encargó de amamantar al recién nacido Jack en 1876 y lo acogió en su propia casa hasta los tres años. Desde entonces, estuvo siempre muy unida al escritor, prestándole dinero para comprar una barca en sus comienzos y proporcionándole cuidados enfermeros con ocasión de sus múltiples achaques. Toma nota de este sabio consejo de uno de los mejores escritores de su época: “La vida no es siempre una cuestión de tener buenas cartas, sino, a veces, de jugar bien una mala mano”.
Pilar Díaz


