Hay médicos que, a pesar de realizar una contribución notable a su oficio, alcanzan la celebridad por otras razones. En el caso de John Horder, apodado el “padre de la Medicina General en el Reino Unido”, esa razón tiene que ver con la escritora norteamericana Sylvia Plath. Horder iba para pianista, pero decidió estudiar Medicina en Oxford y, como asesor del NHS (el sistema de sanidad público británico), defendió la idea de que los facultativos atendieran simultáneamente el cuerpo y la mente del enfermo. Entre finales de 1962 y principios de 1963, trató a una famosa paciente, la escritora Sylvia Plath, de su trastorno afectivo bipolar. Horder sufría periódicos episodios de depresión, de ahí que se interesara especialmente por el caso de Sylvia, llegando a recetarle antidepresivos. Plath acabaría suicidándose, pero Horder logró que la depresión fuera considerada no una neurosis sino una enfermedad grave, similar a un ataque cardíaco.


